AMAR AMANDO

Frente a la evidencia de los cambios de paradigma que vivimos como humanidad, cabe preguntarnos si la manera en que concebimos el amor, no pasa también a ser comprendida desde nuevas ópticas.
Se sabe hoy que lo que es bueno para uno, no es necesariamente bueno para otro. Que recetar indiscriminadamente fórmulas, no hace más que generar frustración y muchas veces empeora situaciones que, con un poco de observación y dedicación, hubieran sido mejoradas.
Se aplica a la medicina, a la educación, a la manera de vivir y, por cierto, también a las relaciones.

Decir hoy que alguien ama posesivamente, o con mucha defensa, al estilo fóbico, no es más que un resabio de la vieja manera de comprender la Vida.
Ante todo, aclaro que estoy usando el termino “amar”, de la manera tradicional. No hablo de la energía del Amor, que lo sustenta todo. Sencillamente, hablo de las relaciones, de las parejas, amigos, hijos, padres, etc, que nos “sirven” en esta vida humana de campo de experimentación de algo que , no se muy bien por qué, hemos acordado en llamar “amor”.
Porque esa palabrita, tan particular, da lugar a muchos malentendidos. Por tener ese significado de base, ese registro de entrega, de bondad incondicional, de felicidad absoluta, resulta que cuando cada uno de nosotros habla de sus relaciones “amorosas”, está hablando de muchas otras cosas.

¿Cómo esperar que alguien con mucha carga de apego en su sistema vincular, por poco no se espante ante las definiciones libertarias de un semejante que hace un credo de sus conductas desapegadas?

Cuál es el amor válido? El amor que se juega enteramente por una sola relación, y le pide al otro algo similar? o el amor que necesita explorarse a si mismo en múltiples personas?

Somos capaces de juzgar el comportamiento o la manera de sentir de otro? Sí, lo somos. Lo hacemos todo el tiempo.

Es que aun no hemos comprendido bien el hecho de que la diversidad de nuestras maneras de amar es la que representa , finalmente, el potencial del amor humano.
En la búsqueda de la verdad, siempre nos topamos con nuestra estructura y, por ello, con nuestro pensamiento: observar, juzgar, opinar, comprender, perdonar, ignorar… todos procesos que pertenecen a la única materia que nos toca, a todos, aprender en la vida: conocernos, resaltar lo auténtico que trajimos para desarrollar.

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