FRUSTRACIONES (o cuán ácido puede ser el humor espiritual)

Hace muy poquito tiempo, armé toda una convocatoria invitando a unas vacaciones multidimensionales en Tabay.

Dias después, se desencadenó el “fenómeno Niño”.  Se inundó toda la zona, se arruinó la chacra, muchas de las instalaciones exteriores  en el Portal se deterioraron…. Obviamente, hemos tenido que suspender ese plan.

No es solo eso, los cortes de luz e internet se volvieron cada vez más frecuentes. Decenas de compromisos cancelados día a día y la inestabilidad emocional a flor de piel.

“Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”.

Soy una convencida de la importancia vital que tienen nuestros proyectos y sueños…

Si ya me conocés, sabes lo inquieta que soy.

No siempre voy en linea recta,  crezco en espiral, y  cuando algo me apasiona soy capaz de levantar puentes para poder acceder a lo que quiero.

Sin embargo, debo reconocer que la frustración es una gran maestra, y siempre nos abre las puertas hacia otras rutas.

Durante las últimas semanas, me vi obligada a repensar este tema.

Aquí, mis reflexiones…

Cómo ubicarme en la frustración:

Sin duda, lo primero es revisar si el plan frustrado realmente era TAN IMPORTANTE (como para arruinarme enteramente este día, semana, mes…).  Puede que lo sea, entonces, será cuestión de entregarme al dolor (el duelo de lo no realizado), llorar y permitirme patalear un buen rato. 

Luego me toca, como si fuera mi madre/padre ideal, acompañarme a mí misma en la comprensión profunda de la situación.

Tal vez ese proyecto tan deseado no era el adecuado, el que mantenía mejor el equilibrio de todo un sistema. Tal vez no era el momento.

Si existe un Orden Superior que contempla mucho más que nuestros deseos inmediatos, es posible que las “señales de ajuste” sean muchas veces incómodas, incluso, odiosas.  Puede que se nos llegue a incendiar la casa para que, por fin, reconozcamos que es hora de mudarnos.  Así de tercos somos los humanos.

Si frente la primera y esencial pregunta a cerca de la importancia del hecho, reconocemos que efectivamente no era taaaaan serio…

entonces te cuento cuál suele ser mi manera de actuar, que siento, hasta hoy, la más efectiva:

  • Fijarme qué vengo postergando. Tal vez ésta sea la ocasión de abordar esa tarea.
  • Descifrar el mensaje, poniendo la situación en “modo metáfora”. Ejemplo: si se cortó la luz, preguntarme qué zonas oscuras hay en mi vida actualmente, qué siento, cómo estoy procediendo en ellas, qué cambios son necesarios, cuál es la verdad que emerge de esa metáfora.
  • Acudir a mi botiquín de emergencia.  Es sabido lo necesario que resultan el alcohol y las gasas a la hora de limpiar una lastimadura.  Lo mismo ocurre con las heridas emocionales.  Hay cantidad de elementos que pueden ayudarnos a pasar el mal momento… cada uno debe saber cuales son sus calmantes, su propia medicina.  Para darte un ejemplo te cuento algunos de los míos:

Mi botiquín de emergencias

  • Mimos con los gatos, a ellos les cuento lo que me pasa y les pido limpieza energética.
  • Salgo a la naturaleza.  Los colores y perfumes del entorno me llevan a reconectar con la Vida.
  • Escucho música. Ciertos temas me acarician el corazón, como “O Leaozinho” de Caetano Veloso.
  • Ordeno placares, cajones. Limpiar, tirar y acomodar afuera, genera un efecto interno de total resonancia.
  • Coso, reparo cosas descosidas o gastadas. Está científicamente comprobado que las tareas manuales  generan, en el cerebro, un efecto similar al de la meditación.
  • Vuelvo a mirar Seinfeld.
  • Escribo, descargo, poetizo.

Hay una conocida frase de Elizabeth kūbler-Ross que dice que “no siempre tenemos todo lo que queremos… pero siempre tenemos todo lo que necesitamos...”

Mirando desde los ojos del Gran Guionista que busca que mi personaje salga airoso y transformado de esta aventura que es la vida, no es extraño que me ponga trampas y laberintos que me obliguen a buscar nuevas respuestas, ensayar otras conductas y, quien te dice, hacer que mi botecito cambie el rumbo hacia un horizonte que ni siquiera lo tenia considerado.

2 thoughts on “FRUSTRACIONES (o cuán ácido puede ser el humor espiritual)

  1. Laura Portaluppi says:

    Marisa
    Me encanta lo que decis y cómo lo decis…
    Espectacular tu nota… y con volver a mirar Seinfeld: no podría coincidir más!!
    GRACIAS,!!

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