Mujeres de la luna

El círculo de mujeres nació como un deseo personal, una necesidad de participar aquí en Tabay, de esta actividad.  Y como soy una convencida de que si queremos un jardín, tenemos que sembrar flores…

Hice mi primera propuesta…  un par de años atrás.

La convocatoria prosperó con dificultad.  A mi no me conocían mucho todavía… y, aunque llegamos a juntarnos  algunas mujeres 4 o 5 veces, finalmente los encuentros se suspendieron.

Tal vez fue el preámbulo para esta maduración… que el momento justo llegara, y  que las que estuvieran dispuestas se animaran a dar el paso.

Porque es necesario remarcar que en un pueblo, donde este tipo de encuentros y propuestas son inexistentes, tiene un mérito aun mayor… Me refiero a que estas hermosas mujeres que vienen al círculo, abren su corazón, escuchan con amor y respeto a sus compañeras, aportan su pensar, su sentir…lo están haciendo, (casi todas ellas) por primera vez en su vida. 

Cómo te explico? …Me da una emoción indescriptible.

Más allá de las diferencias de edad, cultura, estado civil, religión, etc., al estar en círculo compartimos el mismo espacio, en la misma jerarquía, y con los mismos derechos y deberes.

El círculo de mujeres tiene 2  únicas normas inquebrantables:

  •  No hablar mal de nadie, no juzgar ni chismosear.
  • Lo que sucede adentro, queda adentro.  (Hay un pacto de confidencialidad.)

Aqui somos todas necesarias e importantes. 

Cada encuentro es único. Depende de cómo estemos ese día, de quiénes vengan, de si la energía esta dispersa o densa, de si  estamos charlatanas, o con hambre, o con sueño.

Como la vida misma.

Yo preparo actividades y voy ajustando mi plan a lo que percibo del grupo.  Y cada vez más, surgirán propuestas desde adentro que intentaremos satisfacer.

Encontrarnos en circulo, nos prepara y alienta hacia

  • la aceptación
  • el respeto
  • la resonancia
  • el cuidado
  • la solidaridad
  • cultivar lo mejor
  • trabajar lo difícil
  • la reciprocidad

Si es posible esto entre nosotras, quiere decir que es posible para otros.

Somos humanos en evolución. Ensayar nuevos modelos de relación, de escucha, de intercambio, es cada vez más necesario.

Me siento orgullosa de este paso que estamos dando aqui, en Tabay, en un pueblito desconocido de la provincia de Corrientes, a 950 km de Buenos Aires.

Insisto con mi frase de cabecera, porque lo vale, estoy segura:

Donde  no hay amor, pon amor, y encontrarás amor…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *