Minimalista yo?!

Durante años asocié el minimalismo con una imagen de casa inmaculada: las paredes blancas, pocos muebles, ninguna decoración.

Y por esta tremenda distorsión en mi comprensión, no profundicé en sus principios. 

Siempre fui amante de los colores, de coleccionar objetos que me gustaban, de tener “por las dudas” y de un desorden vital que me hacia sentir en movimiento.

Cuando me mudé al campo, reduje mi placard a la cuarta parte del que tenía en la ciudad, hice una feria de ropa, vendí, regalé y hasta quemé algunas cosas que necesitaba pulverizar energéticamente para siempre.

Sin embargo, mi ropero actual sigue  desbordado… por lo cual estoy, desde hace un tiempo, investigando el tema.

MINIMALISMO

Me encuentro con algunos conceptos tan adorables como este:

“Sé contento con lo que tienes; regocíjate en como son las cosas. Cuando te des cuenta de que no falta nada, el mundo entero te pertenecerá.”

– Lao Tzu

Una vida minimalista es una vida despojada de todo lo innecesario, con el fin de abrir espacio a lo que te da dicha.

No se trata solo de contar las cosas que tenés, y reducirlas… se trata de poner CONCIENCIA (oh palabrita!!) en cada hecho, cosa, momento que vivís.  Descubrile su sentido, y si no lo tiene… no darle lugar.

Cuando nos llenamos de cosas sin importancia, nos quedamos sin tiempo, espacio, dinero, ni ganas, para lo que sí nos importa.

Por eso es que el minimalismo te vuelve, sin proponérselo directamente, más ecológico y saludable.

Oh sorpresa, me doy cuenta de que SOY MINIMALISTA!!!!

Bueno bueno, me calmo.  Primero: todavía me falta muchísimo.  Mi mundo exterior (y también el interno) está lleno de cosas inútiles, que no necesito y que espero poder hacerlas circular… pero lo más importante es que hace tiempo que también quiero desprenderme de rótulos.  No quiero SER minimalista, ni vegana, ni espiritual ni nada que tenga una etiqueta.

Por eso, te voy a contar, a modo de inspiración, algunas cosas que voy aprendiendo de esta filosofía:

La pregunta fundamental que los minimalistas sugieren es :

Esto le aporta valor a mi vida?

Sea que estemos hablando de cosas, tareas o vínculos, la respuesta debe ser positiva. Porque si no lo es, te estás llenando con algo que no lo vale.

Realmente necesito este objeto?
Necesito hacer esta compra?

Necesito sostener este vínculo que me pesa?

Necesito seguir haciendo esta tarea?

Para qué guardo esto si no lo necesito? Por amor o por miedo?

Y aquí me detengo a reconocer  las dos grandes columnas de la vida: lo que hago y/o sostengo por amor, y lo que hago y/o sostengo por miedo.

Este primer filtro AMOR/MIEDO ya es un planteo de conciencia. 

Si es por amor y me aporta felicidad, es bienvenido.

Peeero, muchas veces es por miedo a no tener después, por miedo a quedarme sola, a no ser valorada, en fin… Sabés de lo que hablo, no es cierto?

No hay que juzgarse, toda respuesta es válida.  Lo interesante es saberlo y ocuparse.

Por ejemplo: si mantengo un trabajo por miedo a no llegar con las cuentas a fin de mes, seria un indicativo de que necesito ir encontrando un ingreso que provenga de una fuente que me genere dicha.

Así voy recorriendo diferentes áreas de mi casa, de mi interioridad, de mis vínculos… y voy limpiando uno por uno, con gratitud y el necesario reconocimiento.

Puedo ver que me he vuelto minimalista en las siguientes áreas:

  • la ropa que uso: 3 o 4 pantalones combinados con 5 remeras y 3 buzos.
  • la limpieza del hogar: utilizo 3 o 4 productos para todo.
  • mi higiene personal.
  • mi manera de viajar: cada vez llevo menos cosas.
  • mis vínculos: no es algo que me haya propuesto, pero de hecho tengo menos relaciones, y siento que han quedado cerca mío las que actualmente sintonizan con mis valores.
  • la forma en que utilizo los recursos (el cuidado del agua, la luz, el gas, el abono, la leña, etc)
  • no me lleno de tareas.  Siempre tengo tiempo para dedicarme a lo que me gusta, tiempo de ocio, de disfrute puro.
  • aprendí a valorar la calidad más que la cantidad.
  • salir de compras ya no es un programa para mí (ni aquí ni en ningún lado).
  • mi alimentación se basa en cosas simples, de buena calidad y sanas.

Voy a contarte un poco más sobre cada uno de estos ítems, en otros posteos.

Si hasta aquí te interesa la propuesta, te ofrezco una lista muy simple de sugerencias… Sería fantástico que eligieras un par, y las pusieras en práctica esta semana!

  1. Revisá tu ropa: lo que te quede mal, no te haga sentir bien, no sea útil, separala para regalar.

2. Aumentá el consumo de frutas y verduras,  disminuí los alimentos procesados.

3. Usá productos de higiene (personal y del hogar) que sean naturales. Podés crear los tuyos o comprarlos pero evitá cualquier producto que tenga más de tres ingredientes que no puedas pronunciar.

4.  Intentá irte a dormir temprano, sin mirar la tele ni mirar películas violentas.  El contenido de lo que introducimos en nuestro cerebro es fundamental.

5. Deshacete de todo objeto que no te de felicidad.

6. No compres compulsivamente.

7. Invertí en vos: en tu equilibrio y el desarrollo de tu potencial.

8.  Dedicá parte de tu tiempo a ayudar, colaborar con otros.

9. Rodeate de gente que te inspire, que te haga sentir mejor persona.

10. Pasá cada día un rato en silencio, preferentemente en la naturaleza.

Me encantará saber cuáles elegiste para empezar… y cómo te va en la semana con estos objetivos!

La vida es una creación que se renueva a cada instante. Merecemos tener el tiempo y la dicha para vivirla plenamente.

A vos, qué te parece?

 

 

 

 

 

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